jueves, 22 de diciembre de 2011

Navidad, Navidad... Blanca Navidad




En estas fechas, todos se ponen o melancólicos o histéricos; unos porque echan de menos a alguien, y los otros porque tienen que comprarles regalos a mucha gente y pa variar lo hacen a última hora. Bueno, en esta entrada hablaré de algo que odiaba hasta hace un par de años: La Navidad. 

En estricto rigor, la Navidad celebra el nacimiento del niño Jesús, que nació de María (a quien le anunciaron que sería madre el 25 de marzo... que curioso, madre primeriza y lo tuvo a los 9 meses exactos). Luego de esta herejía, sigo con mi historia. El mundo católico celebra el natalicio como una festividad religiosa de mucha importancia, ya que es el nacimiento de su mesías; para mi hasta hace un par de años, era una soberana mierda, lo único que me gustaba era salir a comprar y cosas para mi, pero por tradición debía comprarle cosas a todos (planteamiento egoísta, pero cierto).

Ahora, a mis 31 años, le encontré el verdadero sentido. No se trata de buscar el recibir presentes o cosas ostentosas, porque entre nosotros, soy bien difícil de regalar y regodión más encima. Para mi, estas fechas son momentos de ilusión en algunos niños (no los engendros de satán que viven al lado de mi casa), de creer que las cosas pueden ser mejores, de que la vida puede ser mucho más alegre si miramos con otro prisma las cosas, de que realmente podemos cumplir los sueños si son de corazón y, por sobretodo, disfrutar a quienes queremos. 

Como dice el refrán, nunca es tarde para aprender, y he aprendido que con los años uno vuelve a los períodos de mayor felicidad, a cuando la inocencia marcada por la creencia del Viejito Pascuero, se convierte en creer que realmente existe ese ser de buenas intenciones en todos los corazones de quienes tienen buenos deseos para nosotros. 

Esto contrasta con lo que planteaba al principio de esta entrada, en donde me refería a que hay un grupo que se vuelve loco por las compras (tradicionalmente se establecen los regalos como los presentes que le llevaron a Jesús, aunque los reyes llegaron en enero supuestamente). Si bien es cierto, es entretenido comprar, también es cierto que en nuestro país TODO, absolutamente todo se deja para última hora (supuestamente para aprovechar los máximos descuentos). En el centro no se puede caminar, la gente anda apurada en todo lo que hace, los lanzas andan a la orden del día, y el metro más que transporte público, parece un horno con latas de sardinas. En fin, siempre se dice, si eres organizado, compras en noviembre.

Volvamos a la Navidad, quedan sólo 2 días para nochebuena. En ese momento, mi sobrino buscará en el cielo de la capital a Santa Claus, se ilusionará con la mágica aparición de regalos bajo el árbol, abrirá sus respectivos regalos y andará con las pilas a mil hasta como las 3 de la mañana. Mis hermanas le regalarán autos, yo también; mi mamá para variar le embutirá ropa (porque ella dice que para juguetes están los padres). Todos esperaremos en familia las 12 de la noche para sentir que la alegría de verle la cara al otro al recibir algo que le puede o no gustar. 

Todos tienen diversas formas de ver la navidad, hay quienes la odian, otros que nos gusta hace poco, otros que siempre andan esperando esta fecha para decorar sus casas y disfrutar en familia. Lo verdaderamente importante es que aprendamos a ver que más que una fecha de regalos, es una fecha en que debemos regalar nuestras mejores intenciones y lo mejor de nosotros en cada cosa que hacemos, no sólo en esta última semana del año. 

Como última cosa, juntémonos alrededor del árbol, prendamos las luces y disfrutemos por el simple hecho de estar vivos y estar juntos, disfrutemos de las cosas chicas y simples, gocemos con la sonrisa de los niños y recordemos cómo nos sentíamos nosotros a esa edad, cuando todo era más simple y el creer en Papa Noel era ansiado durante todo el año. Merry Christmas a tod@s.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mi frustración ante los ebooks


Generalmente soy alguien que gusta de aprender cosas nuevas, pero aprender a hacer un libro electrónico o ebook me ha sacado mucho más que ronchas. Hay que saber Html, CSS, y otras cosas que una persona común y corriente no sabe y le cuesta aprender. 

Hace varios meses estoy tratando de aprender a crear un libro que se pueda visualizar en mi Ipad y en mi Kindle, pero hasta el momento ha sido frustración tras frustración. He intentado convertir a pdf primero, después directamente desde word, luego traté con varios programas, le pregunté a gente por los blogs que hay en internet, y al final quedé peor que como empecé. Entonces me pregunto: ¿cómo se supone que una persona común y corriente aprenda a hacer libros electrónicos?, la respuesta no es muy alentadora, ya que si no sabes utilizar los protocolos que nombré antes, estás a ciegas en un campo minado y, por mucho que te esfuerces y que tu libro se vea lindo en pdf, el resultado siempre será diferente al que uno cree que obtendrá.

Si en algún momento de los próximos días, semanas o meses logro averiguar cómo diablos hacer un libro con características que se puedan ver en ipad y otros dispositivos, les contaré, mientras tanto seguiré tratando y tratando.

domingo, 2 de octubre de 2011

Mi experiencia Kindle


Siempre he dicho y reconocido, que soy un fanático de la lectura QUE A MI ME GUSTA, no la que se supone me debe gustar. No quizá al nivel de leerme un libro semanal, pero sí disfruto mucho de dedicarle ratos de mi vida a los libros.

En la cultura chilensis no existe mucha difusión a la lectura, es más, en el colegio nos hacen leer libros que, personalmente, jamás volvería a tocar en mi vida (la amortajada, entre otros). Pero ahora se han introducido autores más contemporáneos, como Rowling, Lewis, etc. Los que han ayudado a que los niños se interesen por un libro, pero desvarío del tema principal. Como buen lector, me fui metiendo con autores más reconocidos y que escriben novelas más largas que lo normal, ya sea Stephen King o Ken Follett. El punto es que son libros tan grandes que se hacen difíciles de transportar, sin ir más lejos, “Los pilares de la tierra”, tiene 1400 páginas, el tamaño es como una biblia y llevarlo en el metro o la micro causaba dos impresiones: una que estoy loco por leer semejante gigantolibro, y la segunda era, este se nos volvió evangélico y anda predicando en el metro. Otro punto negativo es el valor que se cobra de impuestos, el que muchas veces hace que el libro sea carísimo. 

Por eso y porque no voy a sacar el Ipad en el metro para leer los libros que tengo ahí guardados, decidí comprarme el gran invento de Amazon: El Kindle, en versión de 6”, color grafito, con wi-fi. Primero, por precio (100 mil pesos chilenos) no es tan caro para las prestaciones que da, en 2 centímetros de grosor llevo un libro  de 1700 páginas y pesa sólo 200 gramos. Es decir, es el paraíso mismo para poder leer tranquilo un libro grande. Segundo, la comodidad de la pantalla (que es sólo blanco y negro) hace que uno se meta de lleno en lo que lee (versus Ipad) y sea casi como leer un papel impreso.

En mi experiencia, llevo un par de semanas disfrutando de mi Kindle y estoy muy contento con la compra. Es un dispositivo altamente cómodo, agradable y tengo ya aproximadamente 35 libros en unas medidas no superiores a una libreta telefónica. Por ende, si alguien me preguntara, qué dispositivo recomiendo para leer (ojo, sólo para leer, para otras actividades hay otros dispositivos mejores) les diría que eligieran a ojos cerrados el Kindle. 

Yo soy un respetuoso de la actividad de los escritores y sé lo que cuesta hacerlo, por eso en mi biblioteca no hay ningún libro pirateado, pero lamentablemente en formato digital no hay mucha diversificación, lo que hace que uno se vea limitado a la oferta de material disponible y, a veces, obligado a conseguir libros que no llegan al país por internet. Espero que con el paso de los años, esta situación mejore y cambie a favor de quienes leemos.

Ya, muchach@s, los dejo por hoy, no es que tenga botado mi blog, pero he estado con mucho trabajo y por lo mismo ando como los zombies de “The walking dead”… pero ya retomaré mi hábito de escribir.

Nos leemos en un futuro posteo, good night

miércoles, 31 de agosto de 2011

Ser mamón no es malo



Hoy estaba dando una clase y uno de mis alumnos dijo que un rasgo característico en mi era ser "Mamón". No fue en términos despectivos ni en forma de burla, sólo fue como recalcando un hecho que es obvio en mi, como mi color de pelo o el color de mis ojos. Sin embargo, esto me hace pensar, ¿realmente es bueno ser mamón?. ¿Nos hará personas más inseguras o nos hace seres dependientes?. 

Por mi parte, me gusta sentir la dependencia de la opinión de mi madre, me gusta saber que aprovechamos situaciones que otros no pueden, como conversar y reírnos de cosas cotidianas y tan estúpidas como lo hace cualquiera con un amigo, pero sabiendo que esa otra persona, tu interlocutor, más que tu amigo, es tu MADRE: el único ser en este mundo que daría la vida por ti cagado de la risa y sin siquiera preguntar porqué. Esa mujer que te cuida por las noches cuando estás enfermo, esa luchadora incansable que te incita a estudiar y a ser lo que ella nunca pudo, pero que al final te das cuenta que por más que estudies no le llegarás ni a los talones. No obstante, la dependencia de la que hablo no es solamente de apoyo unilateral (como las repactaciones de La Polar), sino que es recíproco, así como yo dependo en gran medida de ella, ella depende de mi (según dice, yo no me imagino en qué puedo aportar, pero si ella lo dice, así será). A mi nunca me ha molestado que me llame para saber dónde estoy o a qué hora voy a llegar, cosa que a otros de mi edad les resulta un ají en el culo, quizá esto es porque siempre ha habido esa comunicación que sin entrar en detalles se entiende que te cuida y se preocupa por ti y no lo hace con el fin de molestar.

Yo, todos los días que trabajo, llamo a mi madre a las 12:00, si la llamo antes le sale el energúmeno sin desayuno y me llueven los retos, pero son cosas que ahora veo como anecdóticas y no me molestan para nada. Para mi, el paraíso es almorzar con ella, sentarme a su lado y disfrutar de la compañía que pocas personas en el mundo te pueden dar. Mi mamá quizá no es la persona con más títulos educativos del planeta, pero confío ciegamente en lo que me dice, porque sé que busca mi bienestar y jamás en la vida me perjudicaría. Su sabiduría se compara con la de científicos premiados, su instinto para saber cuando tengo una pena o algo me afecta ya se lo quisieran los sicólogos. Conversar con ella es un placer, todos quienes comparten su compañía dicen que les alegra la vida; es que ella es simplemente así, en un día nublado hace aparecer el sol sólo con su presencia. 

En segundo aspecto, yo no creo ser inseguro, sé perfectamente quién soy para dónde voy. Sé cuáles son los límites de lo bueno y lo malo y quizá lo más importante, sé que cuento con mi madre ante cualquier problema. 

Quizá esta última declaración parezca simplista, pero si lo analizamos, no lo es. Primeramente, porque no todos pueden decir que sus madres son tan "jugadas" por ellos, porque no todas las madres están ahí para los hijos, porque no todas las madres se esfuerzan para que sus hijos sean profesionales, o porque simplemente hay madres que derechamente NO sienten más aprecio por sus hijos que el que sienten por un par de tijeras. 

De esos ejemplos tengo para escribir un año sin hacer pausas, pero creo que el objetivo de este escrito simplemente es manifestar mi opción a ser mamón oficialmente y orgulloso de serlo. A pesar que digan que soy polleruo, que soy hijito de mamá y aunque haya una vieja que una vez le dijo que "Era mala madre" porque no se levantaba a servirme desayuno a las 7 de la mañana y a dejarme a la micro, como hacía ella con su hijo. Quiero aclarar este punto, esa señora (anciana violada analmente, pa no decirle vieja culiá) vestía al hijo, le daba prácticamente desayuno en la boca y lo llevaba de la mano a dejarlo a la micro a la EDAD DE 20 AÑOS... o sea, no era necesario que mi mamá hiciera semejante estupidez y eso lo agradezco, así que señora Adriana, se puede meter su concepto de mala madre en la soberana raja, porque al menos yo soy un hijo agradecido de que mi mamá me haya inculcado responsabilidad propia, ya que gracias a eso, yo no la tengo metida en un crédito universitario por una carrera que abandoné, me hice el weón y no le pago nada como hace su HIJO con usted. 

En definitiva, seré un mamón orgulloso, disfrutaré a mi mamá mientras cualquiera de los dos viva, espero que los años y la salud nos acompañen en este camino incierto que es la vida y, llevaré orgulloso el slogan "SOY MAMÓN Y ESO ES BAKÁN".

domingo, 28 de agosto de 2011

Migrando de Windows a Mac




Aunque muchos puedan pensar que sus PC son lo máximo, y aunque aún queden personas que digan que Linux la lleva (yo no he escuchado novedades de Linux desde que desapareció el jabón Camay), me decidí a cambiar de Windows a Mac. Una decisión pensada y analizada con mucho tiempo, supongo que muchos no entenderán la razón del cambio, si al fin y al cabo es un computador igual, y casi todos los programas que usamos el común de los mortales están sólo para PC. Bueno, la verdad de mi cambio obedece a un cúmulo de razones, que paso a exponer a continuación:

Primero: Me cansé de andar buscando antivirus que no me comieran la RAM y que fueran gratis (o en su defecto buscar el crack y verificar que no se borre y estar pendiente de que esté actualizado, porque se me puede meter el virus de la Anita Alvarado y prostituir todos mis archivos). Apple no necesita taaaanto dramón, ya que hay muy pocos virus dedicados a Mac, pero igual hay que ser cauto.

Segundo: Un PC común y silvestre, lo sé abrir y manipular al nivel de la BIOS, cosa que a mi juicio me trae puros problemas, porque quien te cacha que sabes de computadores te pide que le ayudes a bajar cuanta weá se les ocurre y que se los revises porque los parlantes al estar desconectados de atrás no suenan… y yo hago el típico gesto ¬¬. Si abro el Mac, sé que voy a entender el 10% de lo que vea, es un tema nuevo y si me dicen que les falló el Mac, no tengo puta idea de qué le pasó y no miento jajaja.

Tercero: Quizá esto es una razón de poco peso, pero cuando adquieres un producto de Apple, le empiezas a agarrar gustito a esto del mundo de la manzanita y empiezas a querer más, más y más.

Todo comenzó cuando me regalaron mi iPad, me metí tanto en el mundo de Steve Jobs, que al poco tiempo me compré mi ipod shuffle (venía con promo eso sí), luego empecé a querer más… hasta que el Bebo 2 ¿o es el 1?... bueno, el otro Bebo no yo, se compró un MacBook Pro y ahí quedé flipando (término español usado para decir que quedé como Homero cuando ve comida), como en ese entonces estaba en la lucha por salir de la cesantía, entre marzo y junio, aproveché de pensar tranquilamente las opciones de tener un Mac, en ese momento sólo me bastaba con el PC y con mi iPad. A medida que me metí a trabajar haciendo clases, empecé a necesitar un pc portátil. Bebo me decía que me comprará un MacBook Air, pero la verdad es que en mi afán de usar Photoshop y hacer videos de vez en cuando, me llevaron a decidir que necesitaba un equipo que tuviera disco duro rígido, el Air trabaja sobre flash y con 64 GB de espacio, lo que pa mi es poooobreee.

Llegamos entonces al punto en que a punta de trabajo, junté la plata necesaria pa comprarme el Mac.  Y nos trasladamos al presente, en que estoy escribiendo esto desde mi MacBook y realmente la experiencia del cambio no ha sido difícil, la mayoría de las combinaciones son con el botón CMD (que no es lo mismo que CTM), así que en resumen si alguien me pregunta qué tal es la experiencia de migración, les contestaré maravillosa, no hay que tenerle miedo a lo nuevo, sólo cuesta un poco acostumbrarse a los íconos nuevos, a que las páginas se cierran a la izquierda (cosa que como zurdo agradezco), los gestos multitáctiles: como mover las páginas con dos dedos, a que no haya trackball. Pero nada tan complicado que no sea entendible. Para concluir, me gusta la experiencia Mac, ahora estoy entrando en el nuevo mundo de tener Lion (Los sistemas operativos acá se llaman como felinos grandes eso sí, nada de mininos o de angora, nooo, acá son Leopardos, Tigres y ahora Leones). Para despedirme, la única queja es el precio, ya que a veces puede ser desorbitante el monto a pagar por un computador, siendo que como dijo mi mamá, "hay siempre promociones de notebooks por 199 lucas"

jueves, 25 de agosto de 2011

Empezar por el principio… obvio!!!

Bienvenid@ al que entre, porque me tinca que a este blog no va a entrar ni Dios… si ni Santa Isabel me conoce… pero por lo mismo, voy a hacer una pequeña introducción de mi mismo, lo que realmente encuentro el colmo del egocentrismo, pero hay que hacerlo pa que me conozcan. Mi nombre es Alberto Jeria, tengo 31 años y represento a la comuna de… naaa es muy miss Chile esa weá. Bueno, mi nombre es ese, mi edad es la que puse, soy periodista y me dedico a profe de educación superior.

La veta educacional, no confundir con enduicacional, la descubrí a los 19 aproximadamente, cuando una vieja floja llamada Vivian Maira (a la que yo le dije Vivian María, casi le dio un soponcio) cachó que yo era bueno pa inglés, y como buena profe floja, me vendió la pomá pa ser su ayudante de cátedra, a lo que el muy gil dijo sí. De ahí comenzaron meses de revisar pruebas y pruebas, pasar lista, tomar controles, repasar con ella materias pa que después me llamara a las 8 de la mañana y me dijera que no podía hacer la clase, porque estaba en un taco en Kennedy, y que tenía que hacerla yo. Lo peor era que de primera me pagaban con “Gracias”… al año después tuve la oportunidad de trabajar en la UNAB, antes que ella se comiera al Rector o Director de carrera y la echaran de una linda PLR, no sé bien el cahuín. Cuando llegué a la UNAB por lo menos me pagaron, aunque tenía que correr por la elipse del parque O’Higgins pa llegar a mis clases. A pesar de todo, qué tiempos aquellos. Pa terminar el copuchenteo, la vieja ahora es concejala de Puente Alto… una weona ABC1 en puente alto (ni idea qué hace metida allá)… está tratando de conseguir celulares pa todos los rotitos.

Luego de ese desvarío tan heavy que me mandé… terminé mi carrera (Que pagó mi papá completamente, y eso que somos clase media baja y no andaba webeando pa que me dieran todo gratis) y ahí quedé poh… como un gran porcentaje de mis compañeros quedaron, de brazos cruzados. Lo que ocurre es que en este país cuando estudias te ofrecen el oro y el moro y a la hora de la verdad todos dicen: “Yoooo? Cuándo?????” y ahí quedaí, pensando, "seré yo el que está cagao de la cabeza o estos weones se dieron vuelta olímpicamente?"... en fin. Pasaron un par de años pa que encontrara pega, porque en este país pa todo te piden tres años de experiencia, si tení 4 jodiste, porque ellos quieren TRES!. Encontré pega… de telefonista, bueno si pa tener plata hay que hacer de todo, me metí a Atonto (AKA Atento) y me di cuenta que me gusta el teléfono, pero no obligado, me cargaba que llamaran giles pensando que uno mágicamente puede solucionarles la vida, si en este mundo todo es burocracia, así que lo único que hacía era ponerle un poco de povidona yodada a la herida y nada más… al final nunca me sentí a gusto ni me desarrollé como persona, más bien, me daba pena yo mismo jaja.

Después de pasar por varias pegas insignificantes, llegué a Fenabus… ufff si recuerdo el nombre y me dan ganas de ahorcarme. Uno siempre dice que en todas las pegas aprende algo… acá aprendí lo fraudulento que es un presidente de federación, lo mentiroso que puede llegar a ser un sistema que se supone vela por la seguridad y, además, aprendí a trabajar y lidiar con weones de 4° medio que han tenido suerte y como no cachan donde están parados son prepotentes. En otro post contaré mi experiencia, no vaya a ser que lo lean del Mistinerio de Transportes y los fiscalicen antes de tiempo jaja. Después de soportar TREEEEEESSSSSSSSS largos años ahí, me decidí pegar un salto al vacío, es decir, los mandé a ver si llovía en la esquina, y me salí de esa pega pa dedicarme a lo que me gusta, hacer clases. Por los azares de la vida, me llamó una persona inesperada y me ofreció trabajar de profe de inglés en un Instituto (aclaro que según el test TOEIC, tengo nivel 2, lo que me faculta para hacer clases de inglés básico y medio) yo dije, Thanks God! Y vamos pa delante, así que ahora toy haciendo clases de Inglés, pero con ganas de expandir mis hozirontes. Continuará la lata jeje…