miércoles, 31 de agosto de 2011

Ser mamón no es malo



Hoy estaba dando una clase y uno de mis alumnos dijo que un rasgo característico en mi era ser "Mamón". No fue en términos despectivos ni en forma de burla, sólo fue como recalcando un hecho que es obvio en mi, como mi color de pelo o el color de mis ojos. Sin embargo, esto me hace pensar, ¿realmente es bueno ser mamón?. ¿Nos hará personas más inseguras o nos hace seres dependientes?. 

Por mi parte, me gusta sentir la dependencia de la opinión de mi madre, me gusta saber que aprovechamos situaciones que otros no pueden, como conversar y reírnos de cosas cotidianas y tan estúpidas como lo hace cualquiera con un amigo, pero sabiendo que esa otra persona, tu interlocutor, más que tu amigo, es tu MADRE: el único ser en este mundo que daría la vida por ti cagado de la risa y sin siquiera preguntar porqué. Esa mujer que te cuida por las noches cuando estás enfermo, esa luchadora incansable que te incita a estudiar y a ser lo que ella nunca pudo, pero que al final te das cuenta que por más que estudies no le llegarás ni a los talones. No obstante, la dependencia de la que hablo no es solamente de apoyo unilateral (como las repactaciones de La Polar), sino que es recíproco, así como yo dependo en gran medida de ella, ella depende de mi (según dice, yo no me imagino en qué puedo aportar, pero si ella lo dice, así será). A mi nunca me ha molestado que me llame para saber dónde estoy o a qué hora voy a llegar, cosa que a otros de mi edad les resulta un ají en el culo, quizá esto es porque siempre ha habido esa comunicación que sin entrar en detalles se entiende que te cuida y se preocupa por ti y no lo hace con el fin de molestar.

Yo, todos los días que trabajo, llamo a mi madre a las 12:00, si la llamo antes le sale el energúmeno sin desayuno y me llueven los retos, pero son cosas que ahora veo como anecdóticas y no me molestan para nada. Para mi, el paraíso es almorzar con ella, sentarme a su lado y disfrutar de la compañía que pocas personas en el mundo te pueden dar. Mi mamá quizá no es la persona con más títulos educativos del planeta, pero confío ciegamente en lo que me dice, porque sé que busca mi bienestar y jamás en la vida me perjudicaría. Su sabiduría se compara con la de científicos premiados, su instinto para saber cuando tengo una pena o algo me afecta ya se lo quisieran los sicólogos. Conversar con ella es un placer, todos quienes comparten su compañía dicen que les alegra la vida; es que ella es simplemente así, en un día nublado hace aparecer el sol sólo con su presencia. 

En segundo aspecto, yo no creo ser inseguro, sé perfectamente quién soy para dónde voy. Sé cuáles son los límites de lo bueno y lo malo y quizá lo más importante, sé que cuento con mi madre ante cualquier problema. 

Quizá esta última declaración parezca simplista, pero si lo analizamos, no lo es. Primeramente, porque no todos pueden decir que sus madres son tan "jugadas" por ellos, porque no todas las madres están ahí para los hijos, porque no todas las madres se esfuerzan para que sus hijos sean profesionales, o porque simplemente hay madres que derechamente NO sienten más aprecio por sus hijos que el que sienten por un par de tijeras. 

De esos ejemplos tengo para escribir un año sin hacer pausas, pero creo que el objetivo de este escrito simplemente es manifestar mi opción a ser mamón oficialmente y orgulloso de serlo. A pesar que digan que soy polleruo, que soy hijito de mamá y aunque haya una vieja que una vez le dijo que "Era mala madre" porque no se levantaba a servirme desayuno a las 7 de la mañana y a dejarme a la micro, como hacía ella con su hijo. Quiero aclarar este punto, esa señora (anciana violada analmente, pa no decirle vieja culiá) vestía al hijo, le daba prácticamente desayuno en la boca y lo llevaba de la mano a dejarlo a la micro a la EDAD DE 20 AÑOS... o sea, no era necesario que mi mamá hiciera semejante estupidez y eso lo agradezco, así que señora Adriana, se puede meter su concepto de mala madre en la soberana raja, porque al menos yo soy un hijo agradecido de que mi mamá me haya inculcado responsabilidad propia, ya que gracias a eso, yo no la tengo metida en un crédito universitario por una carrera que abandoné, me hice el weón y no le pago nada como hace su HIJO con usted. 

En definitiva, seré un mamón orgulloso, disfrutaré a mi mamá mientras cualquiera de los dos viva, espero que los años y la salud nos acompañen en este camino incierto que es la vida y, llevaré orgulloso el slogan "SOY MAMÓN Y ESO ES BAKÁN".

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